El punto de partida de Prófugo comienza desde la tierra.
Su origen, en San Dionisio Ocotepec, Oaxaca.
Tiempo y Sabiduría
El maguey es sabio por naturaleza, y toma su tiempo para desarrollar su carácter.
Dependiendo de su variedad, pueden pasar desde 7 hasta 30 años para completar su proceso de maduración, que culmina con el crecimiento del quiote. Así, anuncia el fin de su ciclo, dando por única vez su semilla para regresar a la tierra y comenzar de nuevo la historia.
El Momento Exacto
Originario de la misma sierra Oaxaqueña sobre la que crecen interminables campos de maguey, el maestro mezcalero sabe esperar.
Después de años de cuidado y paciencia, llega el tiempo de seleccionar cuidadosamente los magueyes que se encuentran en el momento exacto de maduración, en donde son más ricos en azúcares. Ahí, se cortan las pencas para dejar la piña del maguey lista para ser horneada.
Cocción Perfecta
Lo mejor siempre toma tiempo. Por eso, para crear el sabor y carácter de Prófugo, nuestro maestro mezcalero realiza la cocción de las piñas de maguey preservando los rituales artesanales con los que se ha hecho durante cientos de años, en un horno cónico de piedra bajo tierra, en donde permanecen durante 3 días y 3 noches.
Es ahí cuando se crea uno de los tesoros más valiosos de nuestra herencia: el sabor místico, profundo y ahumado que le da su personalidad a nuestro mezcal.
Molienda en Tahona
Las herramientas más valiosas con las que se produce ancestralmente el mezcal vienen de la tierra.
Después de su cocción, las piñas de maguey se colocan en una de estas herramientas: el molino de Tahona, una piedra volcánica labrada en la forma de una rueda de más de 500 kilos que al girar tritura las piñas de maguey cocidas y las convierte en una pasta llamada bagazo, en donde se extraen sus jugos y azúcares y las prepara para dejarse fermentar.
Silencio y Fermentación
Después de un viaje por el calor extremo y la fuerza del molino, viene la calma. Las fibras y jugos del maguey obtenidos durante la molienda ahora descansan durante 5 y hasta 11 días en tinas de madera y así comienza su proceso natural de fermentación.
Después de este tiempo, los azúcares del bagazo son transformados silenciosamente en alcohol y el sabor empieza a dejar ver su silueta.
Destilación Mágica
Mediante un proceso mágico de doble destilación en alambiques tradicionales de cobre de las fibras y los jugos del maguey fermentado.
Envasado
Es el momento en que nuestro maestro regresa para descubrir y envasar un mezcal homogéneo en sabores y aromas en un proceso de envasado artesanal a manos oaxaqueñas. Así, el Maguey Espadín mezclado de forma variable con magueyes silvestres crean Prófugo y sus ensambles auténticos en lotes pequeños, que llegan por fuerza del destino a nuevas manos, tierras y paladares.